Linguaje-no-verbal

En todo proceso de comunicación tenemos el “qué” de la comunicación: la información, los contenidos, el fondo del mensaje. Y el “cómo” de la comunicación: la forma en que se emite el mensaje. La comunicación de divide en: comunicación verbal (el lenguaje verbal); el paralenguaje (la voz y sus elementos) y la comunicación no verbal (el lenguaje corporal).

La comunicación no verbal es la que hablamos sin decir palabra, el cuerpo habla. Todos los gestos corporales que hacemos mientras hablamos comunican, llevan la información que queremos transmitir. Cuando tomamos la palabra, todas las miradas de los oyentes están puestas en el interlocutor (nosotros) y todos estarán atentos en entender el mensaje, apoyándose en los  elemento de comunicación que usamos: diapositiva, cartel, palabra y nuestros gestos corporales. Así que, a la hora de comunicarnos debemos cuidar lo que dice nuestro cuerpo. La comunicación no verbal debe apoyar y reafirmar nuestro discurso, acentuando y enfatizándolo.

En la mayoría de las veces estamos más preocupados y cuidamos más el “qué voy a decir” y nos olvidamos o no damos la debida atención al “cómo voy a decir”. Es necesario cuidar el cómo decimos, pues las personas comprenden y entienden el 10% del  “qué” decimos  y los demás, el 90% restante del mensaje, es por “cómo” decimos. El psicólogo Albert Mehrabian revela que el impacto de un mensaje es 7% verbal, 38% vocal y 55% gestual.

Invariablemente las mentiras son pilladas por el lenguaje no verbal, es decir, damos un mensaje verbal (la mentira) pero enseñamos con nuestro cuerpo otro mensaje (la verdad). ¿Por qué resulta más fácil mentir al teléfono?

Cuando vamos a un país o lugar que no conocemos el idioma, o nosotros extranjeros que vivimos en un país que no habla nuestra lengua materna, nos valemos mucho del lenguaje no verbal a la hora de comunicarnos. Esto porque el lenguaje no verbal es algo que imitamos y aprendemos. Hay lenguajes no verbales que son universales, por ejemplo yo pido la cuenta en un restaurante aquí en Madrid igual a que pediría en Brasil. Sin embargo, hay gestos que tienen un mensaje muy distinto dependiendo de la cultura o del país. Esto lo saben bien, o deberían saber, aquellos que trabajan con personas de diversas nacionalidades o viajan por varios países.

Si tienes que dar una charla, clase, conferencia, etc, una buena manera de evaluar el lenguaje no verbal es ensayar lo que tienes que presentar. Puede ser delante de un espejo, grabándose o pidiendo a alguien en quien tengas confianza que opine sobre tu performance.

Bueno y para terminar, hagamos un ejercicio práctico para auto evaluar nuestro lenguaje no verbal. ¡Adelante! Todos en frente a un espejo repitan las frases: “Lo siento mucho”. “Me he equivocado”. “No volverá a ocurrir”. Venga…te sale naturalmente….

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